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Historia del cacao

Según la mitología azteca, pueblo indígena del México precolombino, el dios Quetzalcoatl (en el idioma nauhtl, "Serpiente emplumada") se hizo hombre y bajó del paraíso para transmitir sabiduría a los hombres trayéndoles un regalo. Una planta que había robado a los dioses, sus hermanos, quienes la guardaban celosamente. La planta del cacao (cacahuaquahitl) de la que obtenían una bebida que, pensaban, sólo les estaba destinada a ellos.

Quetzalcoatl sustrajo el pequeño arbusto de pequeñas flores, prendidas a las ramas de hojas alargadas, inclinadas hacia la tierra, a la que ofrecía sus frutos. Plantó el arbolito en los campos de Tula y pidió a Tláloc, el dios del agua, que lo alimentara con la lluvia.

El árbolillo dio sus frutos y Quetzalcoatl mandó recoger las vainas, hizo tostar las semillas y enseñó a los humanos a molerlo y a batirlo con agua en jícaras, obteniendo así el chocolate, que al principio sólo tomaban los sacerdotes y los nobles. Sin embargo, los otros dioses no le perdonaron que diera a conocer a los hombres un alimento divino y se vengaron desterrándolo. Quetzalcoatl tuvo que alejarse, pero al hacerlo, confió a su esposa un gran tesoro del que era propietario. Sabiendo sus enemigos esta circunstancia, atacaron a la princesa, con la esperanza de que les revelase dónde se encontraba aquel fabuloso tesoro. A pesar de las amenazas y tormentos, no confesó el paradero del tesoro, por lo que finalmente fue asesinada.

Su sangre regó y fertilizó la tierra donde cayó muerta y por expreso deseo de Quetzalcoatl, nacieron en ella árboles del cacao, cuyo fruto era "amargo como el sufrimiento que la princesa había padecido por amor, fuerte como la virtud de la que había hecho gala en la adversidad y ligeramente rojo como la sangre que había derramado".

Tanto los mayas como posteriormente los aztecas cultivaban el cacao en la época precolombina. 5us semillas eran utilizadas como moneda y la bebida que preparaban con él estaba reservada a las clases altas. La manera de prepararla era muy variada y le agregaban diversos saborizantes (chile, miel, frutas, maíz, flores, vainilla, hierbas).

No se sabe a ciencia cierta cómo el cacao cruzó por primera vez el Atlántico, pero se cree que fue el propio Hernán Cortés quien lo llevó a España, junto con los instrumentos para su elaboración, en el año 1528, casi un siglo antes que se conocieran el té y el café.

Se tomaba a temperaturas frías, tibias o calientes y hay indicios de que utilizaban también el grano fresco y la pulpa blanca que los rodea, en bebidas fermentadas, ligeramente alcohólicas. Entre los utensilios que se utilizaban están el "metate", que es una piedra plana con tres patas sobre las que se hacía rodar otra piedra cilíndrica para moler los granos, y las copas, tazones de cerámica y jícaras de calabaza que servían no sólo para beber sino para producir la espuma, vertiendo el chocolate preparado desde la altura del hombro hasta el recipiente puesto en el suelo.

El primer contacto del mundo occidental con el cacao se remonta al año 1502 cuando Cristóbal Colón en su cuarto viaje a las Indias Occidentales desembarcó en la isla de Guanaja, situada frente a las costas de Honduras, en el Caribe.

El jefe indígena de la isla le obsequió con la mejor de sus pertenencias entre las que figuraban unas nueces ovaladas de color oscuro con las que le explicó que se preparaba una bebida que confería gran vitalidad y energía.No obstante, hasta 1519, con la llegada de Hernán Cortés a México, no se puede hablar del verdadero descubrimiento del cacao por los españoles. El emperador Moctezuma le recibió como a una divinidad y le ofreció en vaso de oro la bebida más exquisita de los aztecas. Es de suponer que Hernán Cortés apreciase más el vaso de oro que la bebida, que en aquel tiempo no debía tener un sabor muy agradable puesto que era una mezcla de cacao con maíz molido, pimienta, variadas especies y afrodisíacos naturales.